Día internacional de tolerancia cero con la mutilación genital femenina

6 de febrero 2024

«Me vendaron los ojos. Una mujer me amarró las manos por detrás. Me abrieron las piernas y me agarraron mis labios vaginales (…) Después de unos minutos, sentí un dolor agudo. Grité, grité, pero nadie pudo oírme. Di patadas para liberarme, pero me tenían agarrada por las piernas».

Bishara

La mutilación genital femenina (MGF), también llamada ablación, se práctica en la mayoría de los casos en algún momento entre la lactancia y los 15 años.

En el 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS), reportó que más de 200 millones de mujeres y niñas vivas actualmente han sido objeto de la MGF en 30 países de África y de Oriente Medio y Asia meridional, como también en algunos países asiáticos (India, Indonesia, Iraq y Paquistán) y algunas pequeñas comunidades de Latinoamérica pero también persiste en las poblaciones emigrantes que viven en Europa Occidental, en Norte América, Australia y Nueva Zelanda.

El tratamiento de las complicaciones sanitarias de la MGF en 27 países con alta prevalencia supone un costo de US$ 1400 millones al año y la afectación en la salud física y emocional de estas niñas así como en sus proyectos de vida, es imposible de medir. Puede causar dolor crónico, infecciones, sangrados, mayor riesgo de transmisión del VIH, ansiedad y depresión, complicaciones durante el parto, imposibilidad de gestar embarazos e incluso la muerte. 

La mutilación genital femenina es la manifestación de una desigualdad de género profundamente arraigada, aunque algunas sociedades la consideran como rito iniciático o una forma de reprimir la sexualidad de las niñas o salvaguardar su castidad. Ni el islam ni el cristianismo respaldan esta práctica, pero es habitual que se recurra a los textos religiosos para justificarla.Incluso, en los lugares donde la mutilación genital femenina está más extendida, las comunidades la consideran un requisito para el matrimonio o la herencia, llevan a las familias que rechazan participar en la mutilación genital femenina a tener que enfrentarse con al ostracismo y exponer a sus hijas al riesgo de no ser aptas para el matrimonio.

Día internacional de tolerancia cero con la mutilación genital femenina. Logo de una mano sosteniendo una flor naranja con amarillo.

Si bien es evidente que esta es una práctica discriminatoria y violenta que atenta contra los derechos humanos de las mujeres y niñas, algunas veces surge el argumento de que es una práctica cultural y que por lo tanto debe de ser respetada. El marco de derecho internacional de los derechos humanos y en particular inscrumentos como la Convención para la eliminación de toda forma de discriminación contra la mujer (CEDAW), resuelve ese supuesto debate al dejar claro que la discriminación contra las mujeres es toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera pero sobre todo que los Estados deben de tomar en todas las esferas, y en particular en las esferas política, social, económica e incluso en la cultural, todas las medidas apropiadas, incluso de carácter legislativo, para asegurar el pleno desarrollo y adelanto de la mujer, con el objeto de garantizarle el ejercicio y el goce de los derechos humanos y las libertades fundamentales en igualdad de condiciones con el hombre. Incluso, determina como una obligación jurídica de los estados que estos deberán de tomar todas las medidas apropiadas para entre otros modificar los patrones socioculturales de conducta de hombres y mujeres, con miras a alcanzar la eliminación de los prejuicios y las prácticas consuetudinarias y de cualquier otra índole que estén basados en la idea de la inferioridad o superioridad de cualquiera de los sexos o en funciones estereotipadas de hombres y mujeres. 

En diciembre de 2012, la Asamblea General de las Naciones Unidas (A/RES/67/146) se comprometió a intensificar los esfuerzos para eliminar la Mutilación Genital Femenina, definiéndola como una práctica que constituye una «forma irreversible e irreparable de violencia, que viola los derechos humanos de las mujeres y las niñas».

Ya llegamos al 2024 y las niñas tienen hoy un tercio menos de probabilidades de ser sometidas a la mutilación genital femenina que hace treinta años, pero para cumplir con la promesa mundial de acabar con la mutilación genital femenina en 2030, es imperativo invertir en el fortalecimiento del reconocimiento de los estados de la autonomía corporal de las mujeres así como la inversión en los movimientos sociales que buscan erradicar esta práctica y el apoyo estatal por ser los estados los principales obligados a reconocer y proteger los derechos humanos en particular de poblaciones vulnerabilizadas como lo son las niñas.  Si quieren saber más sigan los links en este texto que les remitirá a los sitios webs de OMS, PAHO, UNFPA, UNICEF y otros. El compromiso tiene que ser universal. 


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